Aunque siendo sincero el reencuentro en el chifa fue estresante por el antesala, hubo algo de nervios, impaciencia y a veces tirante por las expresiones de confesionario que entregamos a los demás compañeros; en fín las chelas nos iban a re-acomodar los sentidos.
Esta vez no acompañaron por diversos motivos, los que coordinaron el reencuentro, es decir Diaz, Paredes, Landeo, Salvador y otros compañeros;total será para otra oportunidad se dijo.
El punto elegido, por votación universal y mayoría fue EL RINCON CHELERO en el mismo centro de lima (lugar histórico y tradicional), fuimos pocos, fue breve, fue suave, pero sirvió para poner el broche de oro al gran momento que vivimos aquel sábado de abril.
