sábado, 4 de julio de 2009

Crónica de un reencuentro

Crónica de un reencuentro 18-04-2009

Y llegó el día en estos tiempos cortos, anhelados en los años que antecedieron la cita esperada; pero porque en esta etapa de la vida, nos volvemos a ver; es acaso casualidad, afán de decir y sentirse estable de tantos años de navegar desde el puerto llamado adolescencia, a bordo en aquel barco del destino o de la suerte, o es acaso que sentimos que empezamos a ser viejos.

La noche llegaba envuelto de misterio y la curiosidad del reencuentro fabricado y anhelado por muchos ex compañeros, que después de esta experiencia, volveríamos a ser compañeros de nostalgias y hermanos de pubertad compartida.

La hora cero, era las 7pm, chifa de no sé cuantas lunas, que lo hacia más alucinante; el reloj ya me llevaba 20 minutos de atraso, caminando por la acera de al frente -vereda como habitualmente se dice-, al llegar al lugar indicado, veo con estos ojos borrosos la figura de 4 tipos envejecidos, irreconocibles en la puerta del chifa; sentí escalofrió en miles de poros y la tristeza de tantos años en sus rostros, después nuevamente la sorpresa es que todos eran de base 5 y que nadie conocía y reconocía.
Aturdido miré a los costados de esta noche agreste y mirada atontada al fondo del local, nada semejante a un ochentero colegial.

Con mil pasos aventureros, ingreso receloso y virar la mirada al azar a la izquierda, mis sentidos se paralizan de alegría, ver en primer plano a Bardales, luego Pinao, Oria, Ladeo; sentado como un buen anfitrión a Díaz y el más feliz de todos a Paredes.
Con cada ingreso de los otros compañeros, la alegría crecía como la espuma de una botella de cerveza, que no estaba invitado en el banquete

Un atento y preocupado Díaz, revisaba que nada se escape de las manos de esta expresiva reunión, y que el majestuoso panel que escondía la noche limeña, nos invitaba a reconocer a los ausentes y volar al ayer con algún episodio en el salón M.
En sociedad de Paredes, Landeo y Salvador, eran como cuatro ases de una buena partida de naipes, que cuajaron la esperanza de que este día, algún momento de nuestras vidas se realizaría; el reencuentro.


La cena estaba servida, pero el protocolo de la bienvenida, era impostergable y primero en la agenda, que tenia entre sus manos, un impaciente Díaz; pero mi afán por el plato servido y la inca kola helada, me llevó a la distracción del orden que llegaban o que ya estaban sentados, me imagino que fue así; Caman, Oré, Urquia, Sáenz, Atanacio, Salvador y el último Velásquez.

Los flashes de las fotos interrumpían, los discursos y manifestaciones de confesionarios de todos los presentes en la mesa servida.
Hasta me mandé, con detallar con mis aptitudes musicales y literarias, que en mi cotidiana vida profesional, no menciono; y creo que lo dije por que mis primigenias aptitudes empezaron, en el crepúsculo del fin de las aulas guadalupanas.

Landeo con su genial cámara, hizo de reportero gráfico, dejando huellas visuales de esta noche gloriosa que fue el primer reencuentro oficial de la promoción 1986- M, del nuestro Colegio Nuestra Señora de Guadalupe –Lima-Perú

Parapetándome en la emoción y por una breve laguna mental, olvidé presentar al autor de estas líneas, soy Oropeza; y juntos a algunos de garganta seca, nos fuimos al Rincón Chelero en el centro de Lima, a cerrar aquel Sábado, que ya era Domingo.

Erase Diciembre 1986


Erase Abril 2009
De Izquierda a derecha:
Parados:Landeo,Saenz,Camán,Pinao,Oria,Bardales,Atanacio,Salvador,Paredes.
Inclinados:Oré,Velasquez,Oropeza(yo),Urquia,Diaz.